Más ventas pueden amplificar un buen negocio. También pueden amplificar un problema.
El primer ejercicio no es buscar otro canal. Es describir el negocio sin esconderse detrás de palabras bonitas: qué problema resuelve, quién paga y qué queda después de entregar.
Escribe tus tres principales fuentes de ingresos. Al lado, anota el margen que deja cada una y las horas que consume. Si solo conoces la facturación, todavía te falta una parte de la historia.
Después plantea una pregunta incómoda: si mañana se duplicasen los pedidos, ¿mejoraría el negocio o solo aumentaría el trabajo? La respuesta señala dónde empezar.